Luego de la inesperada sanción a Lionel Messi, la incógnita se planteaba sobre cómo iba a influir la ausencia del mejor jugador del mundo en el resto de sus compañeros. Con un mayoritario cambio, en relación al triunfo ante Chile en el Monumental, la Argentina se presentó en el Hernando Siles con la misión de sumar, para silenciar los rumores malintencionados que auguran un posible Mundial sin la Albiceleste.

Desde los primeros movimientos se observó una clara superioridad local. El duelo se disputaba en el área de Sergio Romero y la llegada del gol era cuestión de tiempo. La falta de conexiones entre las líneas de volantes le permitía al conjunto de Soria amenazar a Chiquito con remates de media distancia, centros cruzados y triangulaciones ofensivas que desarticulaban a la zaga central compuesta por Facundo Roncaglia y Mateo Musacchio.

Sin embargo, los contragolpes propuestos por Di María y Correa le dieron aire al combinado del Patón. La velocidad de los atacantes servía para exigir a Lampe y abastecer a Lucas Pratto, quien se mostraba muy impreciso adentro del área.

Además, antes de que finalizara la primera etapa, Ramiro Funes Mori debió abandonar el campo de juego por una lesión, y en su lugar ingresó Matías Caruzzo. En un campo en el que el cansancio aparece como un factor fundamental, el técnico de la Albiceleste tuvo que agotar una variante de forma prematura.

Justamente, el defensor de San Lorenzo tuvo responsabilidad en el segundo grito boliviano por un pésimo cierre que facilitó la tarea de Moreno Martins. La soledad del delantero del Wuhan Zall dejó sin posibilidades a Romero, quien mostró una extraña maniobra en su intento de desviar el remate. Con el 2 a 0 ya estaba todo definido.

Para sorpresa de los presentes, Bauza reemplazó a Correa por Agüero con la idea de ir buscar el descuento. Una de las mejores herramientas ofensivas de la visita tuvo que salir para darle lugar al hombre del Manchester City, que arrastra un antecedente negativo con el combinado nacional.

La última decisión polémica del Patón fue la de sustituir a Enzo Pérez por Marcos Acuña. Si bien el Huevo demostró recursos para ser parte del compromiso, la ausencia de Paulo Dybala expuso cuál fue el verdadero motivo de su convocatoria: a pesar de su lesión, el DT lo llamó para no citar a Mauro Icardi.

Con la derrota, la Argentina volvió a complicar sus aspiraciones de cara al futuro. En vísperas de la asunción del Chiqui Tapia como presidente de la AFA, la interrogante se instalará sobre las medidas que aplicará el dirigente: si mantendrá el apoyo al técnico o buscará el recambio que tanto desea la mayoría de la población futbolera. Las dudas comenzarán a disiparse en agosto, cuando la Selección viaje a Montevideo para enfrentar a Uruguay.