Roberto Moro, titular de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar), dijo hace poco más de un mes durante la publicación de un informe que la población en la que más creció el consumo de drogas y alcohol en el país es en la franja de los 12 a 17 años. De acuerdo con ese estudio, en el 2010, algo más de uno de cada 100 niños y adolescentes había ingerido marihuana en el último mes, mientras que en 2017 lo hicieron tres de cada 100. De ese total, 9.800 niños y adolescentes son dependientes de esa sustancia.

Ante este nuevo panorama, en los consultorios pediátricos es cada vez más frecuente que los médicos indaguen a chicos a partir de los 11 años para saber si fuman o no marihuana. Aspectos como la baja en la edad de inicio en el consumo, el crecimiento de la tolerancia social y cierta subestimación del riesgo por parte de algunos padres encendieron las alarmas de los expertos.

En algunos casos, cuando las consultas pediátricas aún se hacen con la presencia de los papás, los médicos preguntan directamente a los adultos si consumen o qué tipo de relación tienen con la marihuana. "Indagamos si ellos consumen, y si lo hacen, de qué manera: solos o en presencia de sus hijos. Si tienen planta de cannabis en su casa y con qué frecuencia fuman. Puede ser una pregunta incómoda y a los pediatras nos cuesta hacerla. Pero es una manera de detectar el comienzo de una adicción, y también de prevenirla", dijo a La Nación, Carolina Bertini, médica del Servicio de Clínica Pediátrica del Hospital Italiano.

Según la Sedronar, la marihuana es ampliamente la droga más consumida en el país. En total, 1.027.729 argentinos entre 12 y 65 años fumaron marihuana en el último mes de acuerdo con el informe publicado en los últimos días de junio. El 18% de los que lo hicieron el último año presentaron indicadores de dependencia. En este aspecto los números son más graves en torno a la cocaína: uno de cada tres consumidores del último año mostró signos de dependencia.

Para los expertos, la tolerancia en aumento hacia la droga y el creer que por "probarla no pasa nada" son factores que incrementan el riesgo de aumento en el consumo entre los chicos y adolescentes. "Es un permiso social en aumento. Muchos de los adultos que vienen con sus hijos al consultorio son consumidores. Por eso es tan importante que los padres tomen conciencia de que basta con un cigarrillo para que haya síntomas de intoxicación aguda", dijo Marta López, del servicio de medicina familiar del Italiano al matutino porteño.

El mecanismo que utiliza el Italiano durante la entrevista para evaluar el riesgo de consumo problemático de marihuana, alcohol u otras sustancias en los adolescentes se denomina Crafft, un test recomendado por la Academia Americana de Pediatría. Se trata de seis preguntas –realizadas en privado– sobre consumo en los últimos 12 meses. Si el paciente no consume, explican, se hace un refuerzo positivo.