En los últimos meses del año 2016, Florencio Randazzo y Julián Domínguez comenzaron a frecuentarse. Tenían una idea en común: reconstruir al peronismo después de doce años de kirchnerismo y de una derrota en las urnas ante Mauricio Macri. Viejos conocidos, se unieron alrededor de un par de tazas de café o el mate en varias oportunidades. Querían borrar las diferencias del pasado. Con el correr de las reuniones, lo lograron, y encaminaron un nuevo proceso.

Para ambos, Cristina Kirchner era el pasado. La valoración sobre el tiempo político de la ex presidente era uno de los puntos en común que los unía y que servía de sostén para el nuevo proyecto que anhelaban.

El camino hacia el 24 de junio, día en que se cerraron las listas de candidatos para las elecciones legislativas, fue sinuoso y turbulento en el peronismo. Por un lado, se especulaba sobre la posibilidad de que Cristina fuera candidata. Por el otro, la figura de Randazzo crecía en las sombras y en silencio. El ex ministro recién habló cinco días después de aquel sábado en el que Julián Domínguez pegó el portazo en el Palacio Raggio y se fue molesto por no ocupar el primer lugar en la lista de diputados de Cumplir, la fuerza creada por el ex ministro del Interior.

El ex presidente de la Cámara de Diputados creía tener su lugar asegurado en la cima de la lista, pero el pedido de los intendentes Juan Zabaleta (Hurlingham) y Gabriel Katopodis (San Martín) para que Eduardo "Bali" Bucca (Bolívar) encabezara, cambiaron la decisión de Randazzo. El jefe comunal, de estrecho vínculo con el conductor Marcelo Tinelli, terminó ocupando el lugar principal en la lista de diputados. Randazzo le ofreció a Domínguez ir en el segundo lugar, pero el hombre nacido en Chacabuco se negó. "Primero o nada", le dijo al ex ministro. Al caer la noche de aquel sábado invernal, dejó las oficinas randazzistas decepcionado.

La sociedad que formaron para construir una alternativa dentro del peronismo y mostrarse como una opción a Cristina Kirchner, se derrumbó durante los meses de julio y agosto de este año. Domínguez no participó de la campaña. Solo formó parte de un acto de Cumplir en Junín. Allí compartió protagonismo con Oscar Romero, cuarto candidato a diputado nacional del espacio, y "Bali" Bucca, el intendente que ocupó el lugar que tanto quería el ex legislador. Para ese entonces, el vínculo entre Florencio y Julián se había tensado.

Después de varias semanas de silencio, Randazzo y Domínguez volvieron a verse las caras el último miércoles. En las oficinas de Cumplir, el ex presidente de la Cámara baja le blanqueó al dirigente chivilcoyano su decisión. Sin demasiados preámbulos, le dijo que su participación en el proceso que habían arrancado un año atrás, había terminado. Le puso punto final a su participación en las filas del randazzismo.

En una charla distendida y en buenos términos, Domínguez le explicó al actual candidato a senador que se correrá del escenario político. Tiene en claro que es el inicio de un nuevo tiempo, pero desconoce cuándo será el final de su carrera política. Quizás este sea el momento. Tal vez, no. Por el ahora, cambiará las prioridades. En verdad, ya lo hizo. Comenzó a dedicarle más tiempo a su profesión: la abogacía. Pasa largos días en su estudio atendiendo clientes y trabajando en causas vinculadas a temas civiles y comerciales. Además, le dedica varias horas en la semana a escribir un libro sobre el proceso político previo a la sanción del nuevo código civil.