
La decisión del presidente Javier Milei y de su ministro de Economía, Luis Caputo, de hacer de la licuación de salarios la pata fundamental de su plan de desinflación se está llevando cargados miles de empresas y puestos de trabajo formales. Desde el inicio del gobierno libertario ya cerraron más de 30 mil empresas y se perdieron 300 mil empleos. El impacto del ajuste de Milei y Caputo llegó incluso al consumo de elementos de primera necesidad como el pan. Así lo dejó en evidencia este lunes Martín Pinto el presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) quien advirtió que en la era Milei el consumo de pan se derrumbó entre un 50 y un 60%.
Pinto aseguró además que la venta de facturas y productos de pastelería se desplomó un 80%.
Desde el sector explican que el deterioro del poder adquisitivo modificó por completo los hábitos de consumo. Si antes era habitual comprar un kilo de pan, hoy la mayoría de los clientes adquiere únicamente lo que puede pagar en el momento. La modalidad de compra pasó a ser completamente fraccionada, es decir, muchos consumidores llevan una o dos flautas para el día, en lugar de abastecerse para toda la familia.


