
Este domingo, miles de fanáticos despiden a Carlos Alberto “Indio” Solari en el Parque Los Derechos del Trabajador de Villa Domínico, en el partido de Avellaneda. El velorio comenzó a las 10 de la mañana en el Microestadio Gatica, un auditorio capaz de albergar a 180 personas al mismo tiempo.
Desde la noche del sábado, cientos de personas se sumaron a participar de la vigilia ricotera sobre la avenida Bartolomé Mitre, a tan solo metros del predio municipal. Sin embargo, la llegada de miles de seguidores hizo que se abrieran las puertas una hora antes. Además, no se estableció un límite horario. Incluso, se evaluaría la posibilidad de que pudiera extenderse hasta el lunes e, inclusive, el martes.
A sus 77 años, la muerte del fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se comunicó el viernes 5 de junio, alrededor de las 9 de la mañana, luego de que fuera encontrado sin vida en la piscina de su casa de Parque Leloir, en Ituzaingó. Los resultados de la autopsia revelaron que la causa de muerte fue producto de un accidente cerebrovascular (ACV).
La fila para despedir al Indio Solari llega hasta el puente Pueyrredón
A casi seis horas del inicio de la despedida del Indio Solari, sigue llegando gente a las cercanías de Villa Dominico en Avellaneda. La fila para despedirlo llega hasta el puente Pueyrredón, en el límite con la Ciudad de Buenos Aires.
Carlos está con su bebé de seis meses y los ricoteros le hicieron un lugar para que pase. Antes, Infobae intentó hablar con él, pero no logró emitir palabra. Solo abrazó a su hija Ofelia de unos pocos meses y se perdió en la multitud rumbo a la capilla ardiente con los restos de Solari.
Con el correr de la tarde, uno de los nombres que se hizo presente en el funeral, fue el fotógrafo Pablo Grillo.
El joven, que sufrió una importante lesión en la cabeza durante una manifestación que impulsaron los jubilados para reclamar por pedir un aumento de sus haberes en marzo del 2025, fue uno de los habilitados para capturar imágenes dentro del corralito donde los fanáticos le dejan sus ofrendas al cajón donde descansan los restos del músico.
La fila de los fanáticos que buscan despedir al Indio Solari se extiende por todo el sur del Conurbano y ya llega casi hasta la Ciudad de Buenos Aires. De acuerdo con aplicaciones, el tránsito está complicado por toda la avenida Mitre hasta el puente Pueyrredón, que marca el límite entre Avellaneda y la Capital Federal.
Vecinos de la zona grabaron desde los edificios cómo se extiende la cola con las personas que intentan despedir al músico que murió el último viernes. Las autoridades recomiendan a quienes se acerquen a la zona que se bajen en la estación de Avellaneda, ya que la fila está comenzando en esa zona.
El Estadio José María Gatica de Avellaneda se transformó en el epicentro de un ritual religioso, cargado de melancolía y gratitud. Miles de fanáticos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y de su posterior etapa solista, se acercaron para rendirle un último y ensordecedor adiós a Carlos Alberto “El Indio” Solari. No hubo silencio; hubo banderas, remeras negras y el canto unánime de una masa humana que se resiste a la ausencia de su guía espiritual.
“El Indio no se va, el Indio es inmortal”, afirmaba entre lágrimas de emoción Martín (42), quien viajó desde Olavarría apenas se enteró de la noticia. “Su poesía me salvó en los peores momentos de mi vida. Estar acá no es un funeral, es la última misa ricotera. Le debíamos este abrazo colectivo”, señaló.
Para las generaciones más jóvenes, el impacto es igual de profundo. Sofía (23), aferrada a una bandera con la mítica silueta del cantante, intentaba explicar lo inexplicable: “Mi viejo me transmitió este amor. El Indio unió a mi familia. No llegué a verlo en los viejos tiempos, pero su voz me formateó la cabeza. Sentimos un vacío enorme, pero nos queda su obra, que es eterna”.
Los testimonios coincidían en un concepto único: la lealtad. Carlos (55), con la voz gastada de tanto cantar, concluyó: “Nos enseñó a vivir con dignidad y a desconfiar del poder. El Indio es la banda de sonido de nuestras vidas. Hoy se vuelve de cristal, pero su pogo va a seguir sonando para siempre”.



