
Sus abogados, Claudio Domingo Severino y Ricardo Alfredo Sanetti, le habían anticipado al tribunal que iba a prestar declaración durante la audiencia, luego de la lectura de cargos.
El imputado se sentó frente al tribunal y dijo que es estilista desde hace más de 20 años, que no tenía antecedentes penales y que está detenido desde el 29 de mayo en el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza, donde actualmente trabaja en tareas internas.
En su relato, reconstruyó su vínculo laboral con el dueño de la peluquería, Facundo Verdini, y apuntó a conflictos económicos que, de acuerdo a sus dichos, se extendieron durante más de un año.
Aseguró que reclamaba una indemnización millonaria y que las negociaciones nunca avanzaban. También mencionó tensiones por el uso de formol y la calidad de los productos utilizados en los tratamientos capilares que se realizaban en la peluquería.
“El día arrancó como siempre”, contó luego sobre la jornada del crimen. Y siguió: “Me dijeron que íbamos a hablar de mi indemnización, pero después me dijeron que lo veíamos al día siguiente. En ese momento escuché que Medina le dijo a Verdini que me iban a echar, que ya tenían a otro empleado y que no iba a trabajar más”.
A partir de ahí, describió el momento del ataque: “Me puse mal, no esperaba esa respuesta por los años que lo conozco. Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé. No medí las consecuencias”.
Sobre el arma de fuego utilizada, explicó que la tenía guardada en un locker dentro del local y que la llevaba por miedo a robos, ya que -siempre según su declaración- había sido asaltado en dos oportunidades cuando salía de trabajar y se dirigía a su casa en Merlo. También aseguró que sus compañeros no sabían que la tenía.



