
En apenas cuatro meses, ya se registraron tres episodios de racismo protagonizados por argentinos en Brasil. Así como hace unos meses el nombre de Agostina Páez se hizo conocido por gestos racistas a la salida de un boliche en Río de Janeiro, ahora la historia se repite con otro santiagueño.
Eduardo Ignacio Murias, un arquitecto de 63 años, quedó detenido acusado de racismo tras fotografiar a un nene de siete años dentro de un tren turístico y sugerir en una conversación que podía traerlo al país como esclavo. Según la policía militar, el hombre se encontraba haciendo turismo en la zona.
El episodio ocurrió este domingo en el tren Maria Fumaça, que une las ciudades de São João del-Rei y Tiradentes, en el estado brasileño de Minas Gerais. Los vagones iban repletos de familias. Entre ellos viajaba una mujer de Río de Janeiro que celebraba su cumpleaños junto a su hijo de 7 años, sobrina, hermana, madre y padrastro.
Todo transcurría con normalidad hasta que un pasajero sentado detrás de la familia notó que el argentino, ubicado justo enfrente, le estaba sacando fotos al nene de siete años y le advirtió a la mujer lo que estaba pasando.
Según informó la Policia Militar a Clarín, cuando la madre del niño se enteró de la situación, "interrogó al individuo, que voluntariamente desbloqueó su celular". En el dispositivo encontró mensajes racistas.
"Al lado mio en el tren. Es negrito pero muy lindo gorda. Lo puedo llevar de esclavo", dice uno de los mensajes que Eduardo Ignacio Murias mandó por WhatsApp. Y siguió con más mensajes: "Estoy pensando llevar un esclavo, hay muchos aquí", "Puedo llevar una esclava para que cuide tus nietas", "Pia, aquí está lleno".
Entre los pasajeros y los guardias frenaron al argentino hasta la llegada de la policia, impidiendo su fuga. El hombre fue arrestado en el momento y se le incautó el teléfono.
La Policía Militar informó a este medio que recibieron una alerta y concurrieron enseguida al lugar: "El agresor estaba fotografiando a un niño de 7 años, originario de Nova Iguaçu, y difundiendo las imágenes en grupos de mensajería acompañadas de comentarios discriminatorios".
Los chats del teléfono del arquitecto, en los que discrimina al niño de 7 años.
Eduardo Ignacio Murias quedó detenido en la comisaría regional de São João del-Reiel por el delito de "injuria racista". En Brasil estas leyes son muy estrictas: el racismo es un delito grave y no se acepta pagar fianza.
El Código Penal brasileño contempla en su artículo 140 la figura de la injuria racial, definida como la ofensa al honor de una persona mediante referencias a su raza, color, etnia, religión u origen. Antes, este delito se diferenciaba del racismo por estar dirigido a una persona y no a un grupo.
Sin embargo, en 2023, se sancionó una ley que equiparó la injuria racial con el delito de racismo. La injuria pasó a ser imprescriptible y no excarcelable y sus penas se elevaron de dos a cinco años de prisión.



