
La investigación por el presunto desfalco millonario en Fürth Automotores podría sumar nuevos elementos durante los próximos días. En ese marco, Graciela del Valle Moyano, ex cajera de la concesionaria, analiza ampliar su declaración indagatoria y aportar información sobre el funcionamiento interno de la empresa y las responsabilidades de quienes ocupaban cargos jerárquicos.
Moyano, quien tiene 17 años de antigüedad en la firma, fue imputada por presuntas irregularidades vinculadas con la recepción, registración y depósito de pagos realizados por clientes. Tras abstenerse de declarar en su primera indagatoria, habría manifestado a su entorno que no está dispuesta a cargar con responsabilidades que, según sostiene, corresponderían a la conducción de la empresa.
La eventual ampliación de su declaración quedaría a disposición de la fiscal Victoria Ledesma, quien lleva adelante la investigación.
La querella apunta contra Caro y Llado
En paralelo, el abogado Marcelo Sgoifo, representante de Fürth Automotores, prepara una ampliación de la denuncia contra el exgerente general Gerardo Caro.
La presentación estaría basada en los primeros resultados de una auditoría contable encargada por la empresa, cuyo informe definitivo demandaría alrededor de 90 días. De acuerdo con lo que trascendió, el análisis ya habría detectado inconsistencias relacionadas con entregas de vehículos 0 kilómetro, pagos efectuados por clientes y depósitos que no habrían sido acreditados en las cuentas correspondientes.
La querella también solicitó la inhibición general de bienes de Caro y Matías Llado, exjefe de Ventas de la concesionaria.
Según la hipótesis que se analiza, determinadas operaciones habrían quedado bajo responsabilidad de los niveles superiores de la empresa. Desde el entorno de Caro, en cambio, se sostiene que la investigación debería profundizarse sobre los propietarios de la firma, el auditor y el propio Llado.
Los pagos de clientes, bajo análisis
Uno de los puntos que busca esclarecer la Fiscalía es el recorrido del dinero entregado por los clientes de Fürth.
La auditoría habría comenzado a detectar períodos en los que los fondos que debían ser enviados a la administración central en Buenos Aires no habrían sido depositados de manera regular, pese a que existían constancias de pagos realizados tanto en pesos como en dólares.


